Endibias... ¡que envidia!

endibia.jpg La endibia en realidad es una variedad de la achicoria que se obtiene mediante un cultivo forzado o artificial (método Witloof). Es la endibia de Brusselas (chicorium endibia) muy relacionada con la achicoria amarga de la que hablamos antes. Esa achicoria que no es más que una verdura perteneciente a la familia de las Asteráceas (Compuestas), caracterizadas por sus flores compuestas por la fusión de cientos e incluso miles de flores diminutas.

Así las endibias son plantas con una inmensa cantidad de hojas que arrancan desde el cuello de su raíz, con una coloración que varía mucho, entre el verde oscuro y el amarillo claro, según la variedad y el cultivo.

La endibia –bellísima a la vista- es en realidad el corazón que de la planta, que se extrae para su consumo. Por lo general su sabor es levemente dulce, jugoso, crujiente y refrescante. Aunque en algunas variedades es también ligeramente amargo, pero disfrutable.

Estas hortalizas tan elegantes están disponibles en el mercado durante todo el año, pero lo cierto es que es sobre la época que va desde otoño hasta principios del verano la que mejor le favorece. De todos modos hoy día la cosa ha cambiado, pues con los cultivos de invernadero hay endibia para degustar tranquilamente durante todo el año.

Gracias a su escaso valor calórico, la endibia es ideal para ponerse a dieta y adelgazar, pues así como la ven y así como la mastican (tan bella y deliciosa) esta hortaliza no aporta más de 17 calorías por cada 100 gramos.

Además se presta para todo: la podemos consumir cocida o cruda, como parte de una ensalada, como complemento para los platos fríos o calientes, hervida y acompañada con salsa mayonesa, preparada a la vinagreta, envuelta en lonchas de jamón, o asada al horno.

¡Que se yo!, sigan imaginando. Por ejemplo les doy el siguiente dato: combinan divino con las salsas de yogur y de queso.

¡Y otra cosa mariposa! Por más que son muy limpitas no se confíen. Siempre es aconsejable desprender hoja por hoja y pasarla de a una bajo un chorro de agua fría, escurriéndolas antes de su utilización.

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